BIOMAGNETISMO Y PAR BIOMAGNÉTICO

El Biomagnetismo y Par Biomagnético es un método de diagnóstico, tratamiento y reequilibrio de un número elevado de enfermedades. Su enfoque es encontrar y corregir el origen del padecimiento, además de limitar los síntomas.

historia

Muchas culturas ancestrales, entre las que se encuentran la hindú, la china, la árabe, la hebrea y la egipcia, utilizaban imanes por sus propiedades terapéuticas.

Aristóteles, en el siglo III a.C., escribió acerca de las propiedades curativas de los imanes naturales, que llamaba «imanes blancos».


Galeno, en el siglo II a.C., recomendaba el empleo de imanes para tratar el estreñimiento y diversos trastornos dolorosos.


En el siglo IV, Marcel, el filósofo y médico francés, aconsejaba llevar un imán alrededor del cuello para aliviar los dolores de cabeza.


Alejandro de Tralles utilizaba imanes para tratar el dolor de las articulaciones, en el siglo VI.


Un gran número de médicos y sanadores utilizaron los imanes para curar diferentes problemas médicos hasta el siglo XVI, cuando el célebre médico Paracelso llegó no sólo a sostener que los imanes curaban trastornos específicos, sino que además describió con detalle los distintos efectos curativos de las polaridades magnéticas en los seres vivos. Paracelso fue uno de los primeros en postular que la propia Tierra era un gran imán.

Enseguida, Pasteur, en el siglo XIX , se dio cuenta de que si colocaba un imán cerca de una cuba de fermentación llena de fruta, el proceso de fermentación era más rápido y Samuel Hahnemann, creador de la homeopatía,  utilizó los imanes para tratar un gran número de trastornos de la salud.


En 1954, Linus Pauling recibió el Premio Nobel de Química por sus descubrimientos sobre las propiedades magnéticas de la hemoglobina, una sustancia presente en la sangre que contiene hierro. Y durante los 1970s el Dr. Richard Broeringmeyer, médico de la NASA, estudió los efectos de la falta de gravedad sobre los astronautas, que le condujo a experimentar equilibrar sus cuerpos con el uso de los imanes.

Tomando como bases la investigación y el trabajo del Dr. Richard Broeringmeyer, el Dr. Isaac Goiz Durán, fisioterapeuta, médico y científico, encuentra, en principio, más de 200 pares de puntos específicos del cuerpo (órganos y tejidos), que resuenan entre sí o sea que están en la misma frecuencia vibracional y energética.

Neutralizando las cargas magnéticas entre cada uno de esos pares, mediante la aplicación directa de campos magnéticos, se re-equilibra el PH (potencial de hidrógeno) del órgano o parte del cuerpo afectado y da un exceso de acidez o alcalinidad, que es el origen de la manifestación particular del patógeno. Este proceso recibe el nombre de despolarización.


Cuando el organismo está desequilibrado o hiper-acidificado, permite el proceso de oxidación y, ante la falta de moléculas de oxígeno, el cuerpo puede ser invadido por virus, parásitos, bacterias, hongos, tóxicos, etc. que dan origen y desarrollo a las enfermedades y dolencias. El cuerpo humano puede ser portador asintomático de microorganismos patógenos, es decir, sin síntomas de enfermedad aparente.

«EL IMÁN ES EL REY DE TODOS LOS SECRETOS»

Como funciona el par biomagNético

El terapeuta experto en Biomagnetismo o Par Biomagnético realiza un rastreo completo del cuerpo del usuario buscando entre más de 400 pares los puntos de energía alterados, que en conjunto provocan un desequilibrio orgánico, sistémico, glandular y/o psicoemocional.

Este desequilibrio, según la teoría del Par Biomagnético, es debido a una alteración del PH interno, que puede favorecer la aparición de virus, hongos, parásitos, bacterias y por consecuencia la manifestación de una enfermedad.

Cuando el terapeuta encuentra este desequilibrio, el pie derecho responde acortándose o, en unos casos, alargándose.  Para corregir el problema, el terapeuta aplica, en forma simultánea, un par de imanes (el polo negativo del primero en una parte y el polo positivo del segundo en otra) durante 15 minutos y después vuelve a rastrear para ver si la alteración de energía y entonces el pH se haya re-equilibrado.

Los imanes terapéuticos del Par Biomagnético tienen un lado positivo, en general  enmarcado en color rojo y otro negativo en color negro, que están calibrados a Mil Gauss y tienen influencia en la electricidad y en la bioquímica del cuerpo. El re-equilibrio del PH produce un ambiente muy inhóspito para los microbios patógenos, los cuales no logran continuar reproduciéndose y, en breves tiempo, mueren . El cuerpo se estabiliza e impulsa a que el sistema inmunológico inicie un proceso de autocuración provocando que, de manera natural, los residuos sean eliminados.

«el biomagnetismo, ayuda a equilibrar el nivel de acidez, y alcalinidad (PH), del cuerpo, el cual puede ser afectado por estrés, ingestión de algunos alimentos, emociones o toxinas».

Beneficios del biomagnetismo y par biomagnÉtico

Múltiples son los beneficios en El Biomagnetismo o Par Biomagnético:

En muchos casos, puede detectar la patología aún antes de su manifestación clínica. Por lo tanto, se puede considerar también un procedimiento preventivo para la salud.
Al no ser invasiva,  se puede utilizar durante (tratamiento) o después (rehabilitación) de una enfermedad, sin alterar prescripciones o intervenciones médicas de base. Puede ser alternativa o complementaria a un medicamento o un tratamiento alopáticos convencionales.
Al no tener efecto adverso alguno, es también compatible con otras terapias complementarias como homeopatía, naturopatía, flores de Bach y Reiki, etc.
Disminuye procesos sintomáticos (dolor, inflamación, tumefacción, ardor, hinchazón, rigidez etc.), consiguiendo curar múltiples dolencias.
Promueve un sueño reparador y, al crear un estado de relajación natural, favorecer la agudeza mental y la liberación del estrés.
Mejora la activación de la respuesta inmunitaria ayudando a fortalecer las defensas del cuerpo y a desinflamar.
Mejora el metabolismo.
Mejora la tonicidad vascular, el flujo sanguíneo y la oxigenación de la sangre.
Disminuye efectos adversos en tratamientos convencionales, tiempos de hospitalización, convalecencia y rehabilitación.

CUANDO SE PUEDE UTILIZAR EL BIOMAGNETISMO

Migraña, gastritis, colitis, fibromialgia, alergias, colon irritable, acidez gástrica, dolores menstruales, herpes, papiloma, infertilidad, fenómeno tumoral, psoriasis, dermatitis atópica, acné, neumonía, enfisema, agresividad, irritabilidad, esquizofrenia,…son solamente una de las tantas patologías en las que esta terapia ha demostrado ser una óptima solución.

Está especialmente indicado en casos de debilidades y desgarros musculares, fracturas de huesos y ligamentos, esguinces, rehabilitación y cicatrización de heridas.

Además, esta terapia ayuda a dar mejores y más rápidos resultados en el acompañamiento de tratamientos que combaten bacterias con el uso de antibióticos, tratamientos que combaten hongos con el uso de antimicóticos, o tratamientos de parásitos con el uso de antiparasitarios.

Es importante tener en cuenta que ningún usuario es igual a otro ante una misma enfermedad o cuadro sintomático. Los factores que influyen en un tratamiento pueden ser muchos: edad, estado nutricional, carga tóxica previa, tiempo de evolución de la enfermedad, tratamientos recibidos, acumulación de efectos secundarios de medicamentos, posibilidades de regeneración disminuidas por la edad o por cirugías, algún tipo de lesión que ya estaba en el cuerpo, etc.

Pero, en general, desde la primera o segunda sesión el usuario ya comienza a notar cambios positivos en su salud. En casos crónicos o según el tiempo pasado desde la aparición de la enfermedad, pueden requerirse más de 4 o 5 tratamientos (el número real lo determina el mismo paciente y sus patologías).

«CONTRAINDICACIONES»

El biomagnetismo es apto para todos, «incluidos niños y animales». Existen solamente dos contraindicaciones:

No es recomendable para personas que tengan marcapasos, por el riesgo de que el magnetismo afecte su correcto funcionamiento.

En ese caso se podría aplicar el biomagnetismo a distancia.

No es recomendable para personas que estén recibiendo o hayan recibido un tratamiento de quimioterapia intravenosa.

Se sugiere que hayan pasado por lo menos 13 años.

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